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 • Camino Francés
 
Etapa: ARZÚA - SANTIAGO
 
     En este tramo el Camino se interna de nuevo entre prados, robles y eucaliptos que rodean pequeñas aldeas, algunas con topónimos de resonancia jacobea: Calzada, Calle, Ferreiros, Salceda, Brea, Santa Irene -singular iglesia y fuente- y Rúa, está ya a las puertas de Arca, capital del municipio de O Pino, el último antes de Santiago.       Ya en el municipio de Santiago, y después de pasar por las inmediaciones del aeropuerto de la ciudad, el peregrino Ilega al núcleo de Lavacolla. Aquí los peregrinos de antaño tenían por tradicional e higiénica costumbre lavarse el cuerpo entero en el riachuelo que pasa por el lugar. Esta práctica del lavadointegral era frecuente también en diversos hospitales del Camino de Santiago, empezando por los de Roncesvalles y Navarra.

   Dejando atrás Lavacolla, esta ya muy próximo el Monte do Gozo (380 m), una pequeña elevación desde la cual los peregrinos tenían, por vez primera, la lejana visión de las torres de la catedral de Santiago, de ahí el topónimo con el que se conoce este lugar. Este monte, reconvertido desde el Año Santo Compostelano de 1993 en zona residencial para peregrinos y visitantes, y espacio de disfrute y encuentro, sitúa ya al peregrino en el inicio del tramo urbano que lo Ilevará a las puertas de la catedral compostelana.

   Durante la primera parte de este tramo los peregrinos se demoraban, felices, proclamando como "rey de la peregrinación" al primero del grupo que había Ilegado a la cima del Monte do Gozo.

   El Camino Francés entra en la parte urbana de Santiago (258 m) por el barrio de San Lázaro, convertido en una zona de servicios en la que se ubican el palacio de Congresos y Exposiciones, el estadio multiusos, diversos centros administrativos del Gobierno gallego, el Pabellón de Galicia, con exposición permanente sobre Galicia y los Caminos de Santiago. Los dos edificios de mayor relevancia histórica, en todo caso muy recientes, son en esta zona el del viejo lazareto (s. XIX) y la capilla de San Lázaro (mediados s. XX).

   Después de dejar atrás la zona residencial de Fontiñas, en la que se abre una de las mayores áreas comerciales de la ciudad, el peregrino alcanza el antiguo barrio y calle de Os Concheiros, donde se ubicaban los puestos que vendían las conchas de vieira a los peregrinos recién Ilegados. Esta tradición hizo que también a los peregrinos se les conociese popularmente en la ciudad como “concheiros”.

   La zona histórica de la ciudad se muestra al peregrino desde la pequeña plaza de San Pedro, en la que se levanta un cruceiro cargado de leyendas. Bajando por la calle de San Pedro, la encrucijada de la Porta do Camino -de significativo nombre- permite al peregrino observar a su derecha dos de los más representativos edificios de la ciudad: el antiguo convento de San Domingos de Bonaval -sede del 'Museo do Pobo Galego'-, que alberga la única iglesia gótica de la ciudad -sede del “Panteón de Galegos Ilustres”-, y el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC), obra del arquitecto portugués Álvaro Siza, hoy consolidado como uno de los espacios más sobresalientes del arte contemporáneo en España.

   Una vez superada la Porta do Camino, la ruta entra en su último tramo siguiendo diversas calles y plazas peatonales. La primera es la calle de Casas Reais, con varios edificios relevantes y en la que antiguamente se ubicaba el gremio de cambiadores de moneda. A su izquierda deja el peregrino la pequeña pero hermosa parroquial neoclásica de A Nosa Señora do Camiño, para pasar unos metros más arriba ante la imponente capilla de As Ánimas, ambas de finales del siglo XVIII y con interesantes colecciones visitables.

   El penúltimo paso antes de entrar en la basílica pasa por la plaza de Cervantes, el primer gran espacio histórico de encuentro y comercio de la ciudad, en la que se ubico el Ayuntamiento hasta finales del siglo XVIII. La iglesia parroquial de San Bieito do Campo -s. XVIII-, también neoclásica, es uno de los edificios más antiguos de esta plaza.

   Desde este lugar, el Camino Francés tiene como senda tradicional la que discurre por la calle de A Acibecheria, deja a su derecha la imponente fachada del antiguo monasterio de San Martiño Pinario (ss. XVII-XVIII), desde la que se accede a uno de los más impresionantes claustros de Galicia, y entra en la catedral por la antigua puerta románica del Paraíso. Esta puerta, conocida hoy como de A Acibecheria, fue reemplazada en la segunda mitad del siglo XVIII por una obra de transición del barroco al neoclásico.

   Durante los Años Santos Compostelanos -los próximos serán en 2004 y 2010- los peregrinos suelen optar por entrar en la basílica por la Puerta Santa, en la plaza de A Quintana, que permanece abierta sólo durante dichos períodos.


 
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